F.G. Haghenbeck

    Lizzy Garciaцитуєторік
    A los gringos no les importa descomponer el español. Si los oyera Cervantes, se convertiría en bolchevique como Nikita Jrushchov, y juntos ya hubieran bombardeado Washington, Manhattan y Disneylandia.
    maleñoцитуєторік
    —No sabía que había pijamada de feos. Me hubieran avisado para no venir —bromeó la Capitana Furia guiñándole un ojo a Bruno.
    Diana Backwardsцитуєторік
    Si toda receta de cocina esconde una historia personal, familiar, nacional, todo intento de rescatarla corresponde a una búsqueda interna, a un interés por conocernos mejor, por saber cómo y dónde se cocinó nuestra historia.
    Virgyцитує4 місяці тому
    ofrecer el manto negro de un cielo estrellado, libre de nubes fodongas que descargaran lágrimas sobre los habitantes de la ciudad.
    Virgyцитує4 місяці тому
    La Casa Azul era un lugar donde se recibía a los amigos y conocidos con placer, y el jinete era un viejo conocido de la dueña, por eso Eulalia la cocinera, en cuanto lo vio, corrió a la cocina forrada de estruendosos mosaicos de Talavera a prepararle bocadillos y bebida.
    Virgyцитує4 місяці тому
    Más que una simple morada, la Casa Azul era el santuario, refugio y altar de su señora. La Casa Azul era Frida. En ella atesoraba recuerdos de su transitar por la vida. Era un lugar donde sin problemas convivían los retratos de Lenin, Stalin y Mao Tse-tung con retablos rústicos de la virgen de Guadalupe. Flanqueaban la cama de latón de Frida una enorme colección de muñecas de porcelana sobrevivientes de varias guerras, inocentes carritos de madera carmesí, aretes cubistas en forma de manos y milagros de plata para bendecir
    Virgyцитує4 місяці тому
    Frida, la santa patrona de la melancolía, la mujer de la pasión, la pintora de la agonía, quien permanecía en su lecho, con la mirada en sus espejos que en silencio se peleaban por mostrarle la mejor imagen de la artista vestida de tehuana, zapoteca o de la mezcla de todas las culturas mexicanas. El más inclemente de todos era un espejo colocado en el techo de su cama, que se empeñaba en reflejarla para que pudiera encontrarse con el tema de toda su obra: ella misma.
    Virgyцитує4 місяці тому
    Esos ojos que eran carbones grises a punto de extinguirse, y que alguna vez fueron llama encendida cuando Frida hablaba de arte, política y amor, ahora eran ojos lejanos, tristes, pero sobre todo cansados.
    Virgyцитує4 місяці тому
    Frida contempló a su visitante, recordando sus anteriores encuentros, cada uno atado a una desgracia. Esperaba esa reunión con desesperación, y cuando su habitación se inundó de un fuerte aroma a campo y tierra húmeda, supo que por fin el Mensajero había acudido a su llamado.
    Virgyцитує4 місяці тому
    Su antiguo humor coqueto y parrandero había sido sepultado con la pierna amputada, había muerto con las operaciones y la congoja de sus enfermedades. Su trato hacia la gente era de limón amargo.
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