David Roas

Invasión

    Marcia Ramosцитуєторік
    La sensación de pisar por primera vez la calle tras varios meses de reclusión, fue muy extraña
    Marcia Ramosцитуєторік
    peor pesadilla. La mujer vivía aterrorizada ante la posibilidad de que los monstruos asaltasen su hogar. No dejé de repetirle que las verjas de sus ventanas eran infranqueables para aquellos descerebrados, que si tenía miedo se mudase a uno de los muchos apartamentos vacíos de
    Marcia Ramosцитуєторік
    Mi reacción fue aún más sangrienta que las dos anteriores. Esta vez no usé el insecticida: empecé a aplastarlas con las manos y los pies, experimentando el mismo placer que de niños nos proporcionaba torturar lagartijas, mariposas, ranas. (¿Te acuerdas?). Tardé diez buenos minutos en exterminar al tercer ejército invasor.
    Marcia Ramosцитуєторік
    Y también contigo, mamá. Es muy bonito volver a jugar contigo como cuando era pequeñito, cuando tú hacías de muñeca y yo tenía que peinarte y vestirte.
    Marcia Ramosцитуєторік
    que no se preocupe, que seguiré jugando con Carmila aunque esté rota. Todavía se pueden hacer buenos juegos con ella
    Marcia Ramosцитуєторік
    Tengo que prepararla, hijo, ya lo sabes». Mamá es muy metódica (mamá usa palabras muy difíciles, pero me las explica para que yo las entienda). Quiere que todo esté
    Marcia Ramosцитуєторік
    principio era mamá la que lo hacía. Les ponía nombres muy divertidos: Mariquita, Nikito, Chelito, Loretín… Mamá me explicó que así se llamaban las muñecas que sus papás le regalaban cada navidad
    Marcia Ramosцитуєторік
    Y también quiero mucho a las muñecas que me regala. Por eso les doy besitos, las acaricio, les peino sus largos cabellos. Todas mis muñecas tienen el pelo largo, aunque unas veces es de color negro, otras rubio, otras castaño.
    Marcia Ramosцитуєторік
    Los árboles estaban tan juntos que se empujaban con las ramas, como si luchasen por hacerse espacio. Ya no se oía ruido alguno. Todo estaba anormalmente quieto y callado (pensé en las aguas del Lemán). Aún no era de noche, pero me extrañó no ver ninguna luz, cuando la carretera y las mansiones vecinas a Villa Diodati debían de estar muy cerca. Aunque quizá me había desorientado y me había alejado mucho de allí
    Marcia Ramosцитуєторік
    A su regreso de las vacaciones, doña Elvira compró el disco de Jorge Sepúlveda. Lo ponía a todas horas
    Marcia Ramosцитуєторік
    Cuando trata de arrimar su oreja a la pared para cerciorarse, se apoya en la mesita de noche y a punto está de volcarla
    Marcia Ramosцитуєторік
    meses ya sin Alfredo.

    De pronto, una canción invade el silencio del cuarto e interrumpe sus pensamientos. Aunque sus noches son un constante duermevela (sueño de vieja, lo llama ella
    Dulce Akariцитує2 роки тому
    La muerte está siempre a nuestro lado, Pablito, y hay que acostumbrarse a ella, le explicaba con dulzura. Los muertos nunca se van del todo.
    Dulce Akariцитує2 роки тому
    La imaginación podía concebir casi cualquier cosa

    en relación con aquel lugar.

    H. P. Lovecraft, En las montañas de la locura
    Dulce Akariцитує2 роки тому
    La mente nos protege de la realidad, pero el ángulo del horror
    se encuentra siempre a escasos grados de nuestra rutina, aguardando el momento en que algo o alguien nos empuje de golpe a verlo todo desde una dimensión distinta
    Dulce Akariцитує2 роки тому
    A veces temo mover un objeto de su lugar habitual,
    pues ese gesto puede originar que el mundo tome un rumbo
    desconocido y me aterran los finales imprevistos
    Dulce Akariцитує2 роки тому
    Menos mal que oír no podemos

    nuestros gritos en los sueños ajenos.
    Daniel Alejandro Correa Quinteroцитує2 роки тому
    Menos mal que oír no podemos

    nuestros gritos en los sueños ajenos.
    Perla L. Delgadoцитує2 роки тому
    y aprendiste a devolver de un modo automático: un gesto que siempre has traducido como Hola-extraño-te-dedico-esta-sonrisa-porque-confío-en-que-no-eres-un-asesino-y-para-que-veas-que-yo-tampoco-lo-soy.
    Perla L. Delgadoцитує2 роки тому
    La imaginación podía concebir casi cualquier cosa

    en relación con aquel lugar.

    H. P. Lovecraft, En las montañas de la locura
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