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Anónimo

Las mil y una noches

    Eithel Garciaцитуєторік
    «Vida del hombre, ¿de qué valdrías sin la sonrisa relampagueante en los labios de la amada?
    Eithel Garciaцитуєторік
    valdrías sin la sonrisa relampagueante en los labios de la amada?

    »¡Oh alegría de los amigos reunidos en la pradera, si los quema la pasión cuando toman la copa de manos del copero!

    »Y tú, amigo, que bebes el licor róseo y perfumado, mira cómo bajo tu mano se ex­tiende una tierra alegre por sus aguas, por sus colores y por su fecundidad
    Eithel Garciaцитуєторік
    Porque, sábelo bien, corazón cándido: pa­ra coger los cuernos preciosos de la bestia, es necesario que antes la domes o la mates
    Eithel Garciaцитуєторік
    Quiero recorrer a saltos la tierra sin lími­tes, la tierra ancha para el que vagabundea, a fin de salvar mi alma de lo que pueda abolir su vigor.

    Combatiré a héroes y tribus; me enriquece­ré con el botín tomado a los vencidos, y, lleno de gloria y de vigor, regresaré a mis lares.
    Eithel Garciaцитуєторік
    Si tuviera piedad de ti, corazón mío, ¿qué sería de mi energía?
    Eithel Garciaцитуєторік
    corazón mío, ¿qué sería de mi energía? Quien se deja extraviar por los ojos de las gacelas, no deberá quejar­se al caer herido.
    Eithel Garciaцитуєторік
    No te temo ya, ¡oh corazón mío! Puedes palpitar o romperte dentro de mi pecho; pe­ro mis ojos no sabrán ya enternecerse y en mi alma no sabrá ya la piedad encontrar sitio.
    Eithel Garciaцитуєторік
    «¡Ibas, ¡oh bien amada!, en medio de tus servidores, bañada por tu belleza. A tu paso las rosas se secaban de envidia en sus tallos al compararse con sus hermanas, tus mejillas.

    »Las azucenas guiñaban el ojo ante tu blan­cura, y las manzanillas en flor sonreían a la sonrisa de tus dientes.
    Eithel Garciaцитуєторік
    »¡Deme Alá paciencia para soportar mi mal como el enfermo soporta el cauterio con la esperanza de curarse!»
    Smith Torres Sánchezцитує2 роки тому
    como la trama de sus vestidos!
    ¡Acuérdate de las palabras de Yusuf,
    y no olvides nunca que Eblis hizo expulsar a Adán por culpa de la mujer!
    ¡Cese asimismo tu censura, amigo; no sirve!
    ¡Eso que tú censuras pasará mañana de simple amor a locura apasionada!
    Y no digas tampoco nunca: «Si yo amo, evitaré las locuras del amante.» No lo digas nunca. ¡Sería un prodigio único, ver salir un hombre sano y salvo de la educación de las mujeres!
    Smith Torres Sánchezцитує2 роки тому
    Amigo, no te fíes de la mujer que sonríe y promete;
    en ella el buen o mal humor de­pende de los caprichos de su vulva.
    ¡Prodigan el amor, mientras que la perfi­dia las invade,
    Valentinaцитує3 роки тому
    para señalar de ese modo que él no quería otra profesión que la de vagabundo. Y el mogrebino comprendió su repugnancia por los oficios manuales e intentó persuadirle por otro camino.
    Valentinaцитує3 роки тому
    Y este derviche, que venía del Mogreb, de montañas del interior lejano, era un mago muy insigne, muy versado en astrología y en la ciencia de las fisonomías; y él podía, por la potencia de su hechicería, hacer moverse y que se entrechocaran a las montañas más elevadas.
    Valentinaцитує3 роки тому
    Nada mejor podía hacer por ti, que entregarte este inestimable tesoro; porque más valiosa que todas las adolescentes de dia­mante y todas las pedrerías de la tierra, es esta joven virgen, puesto que la virginidad unida a la belleza del cuerpo y a la excelencia del alma, es la triaca que dispensa todos los remedios y supera todas las riquezas.» Y después de expre­sarse así, abrazó a Zein y desapareció.
    Valentinaцитує3 роки тому
    chahriar, concediendo, dijo:

    —Puedes.
    Valentinaцитує3 роки тому
    —Estas anécdotas, Schehrazada, me agradan. Pero me gustaría oír ahora una historia maravillo­sa. Si tú no conoces ninguna, dímelo para saberlo.

    Y Schehrazada exclamó:

    —¿Y dónde hay una historia más maravillosa que la que pienso referir ahora mismo, si el rey me lo permite?
    Valentinaцитує3 роки тому
    Y el padre de Riya, cam­biando repentinamente de color, nos dijo con cal­ma: «¡Oh hermanos árabes!, aquella que me pedís en matrimonio para el ilustre Otbah, haciéndome un gran honor, es la única dueña de la respuesta. Nunca contrariaré yo su voluntad. Es ella, pues, quien debe decidir, y, en este mismo instante, voy a buscarla para pedir su parecer.»
    Valentinaцитує3 роки тому
    Los consejos de la generosidad y del saber vivir.
    Valentinaцитує3 роки тому
    Y habiendo hablado así, él se acodó de nuevo sobre los cojines, diciéndose: «¡Yo bien creo que después de esta ya no quedan más historias que contarme! Por tanto, voy a meditar respecto a lo que me queda de hacer en cuanto a tu cabeza.»

    Mas Schehrazada, que le veía fruncir las cejas, se dijo: «¡No hay tiempo que perder!» Y le dijo:

    —Sí, ¡oh rey!, esta historia es admirable; pero ¿qué es en comparación de las que yo quiero con­tarte, si tú, a pesar de todo, me lo permites?

    Y el rey preguntó:

    —¿Qué dices tú, Schehrazada? ¡Y cuáles his­torias pensarás contarme todavía que sean más admirables o más asombrosas que esta!
    Valentinaцитує3 роки тому
    Cuando el rey Schahriar escuchó esta historia, se incorporó a medias y exclamó:

    —¡Ah, Schehrazada, esta historia heroica me transporta en verdad!
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