Que los atenienses tuvieran semejante héroe era algo natural, porque valoraban el pensamiento y las ideas como no se hacía en ninguna otra región. Teseo encarnaba, pues, su ideal. Pero Hércules personificaba lo que más valoraba el resto de Grecia: en general, sus cualidades son las que más honran y admiran los griegos; a excepción de su coraje, eran distintas a las que reconocían en Teseo.