Martin Kohan

  • Alfonso Velascoцитує10 місяців тому
    El vientre, el incendio y la mano. Porque un incendio como ese, metafórico y no literal, no se apagaba echando agua. Tampoco cubriendo con frazadas. Tampoco soplando. Ese incendio era figurado y pasaba dentro de ella. Llevó la mano hasta su vientre, para apa
  • Alfonso Velascoцитує10 місяців тому
    El vientre, el incendio y la mano. Porque un incendio como ese, metafórico y no literal, no se apagaba echando agua. Tampoco cubriendo con frazadas. Tampoco soplando. Ese incendio era figurado y pasaba dentro de ella. Llevó la mano hasta su vientre, para apagarlo.
  • Marleneцитує2 роки тому
    la presencia de libros no garantiza la existencia de lectores, pero su ausencia aniquila esa posibilidad.
  • Flor de lizцитує2 роки тому
    podía salir de mí misma y ser por un rato alguien más, vivir otras historias en otros mundos.
  • Flor de lizцитує2 роки тому
    Dice Margit Frenk, en su genial libro Entre la voz y el silencio, que hasta el siglo XVI, en las sociedades occidentales, leer significaba casi siempre leer en voz alta y en compañía
  • Flor de lizцитує2 роки тому
    A mi abuelo le gustaba mucho leer y escribía cartas y diarios con un gran sentido del humor. Podría haber sido escritor. Mejor hubiera sido escritor en vez de todos esos intentos
    fracasados (siempre entusiastas, eso sí) de convertirse en restaurantero, maestro de computación y maquetero. Quizás se habría endeudado igual siendo escritor, pero creo que hubiera sido más feliz.
  • Flor de lizцитує2 роки тому
    Cuando llegó el barco con los libros chilenos, casamos nuestras bibliotecas (hay un ensayo de Anne Fadiman muy hermoso sobre ese acto solemne y de compromiso máximo que significa desposar las bibliotecas). Discutimos mucho qué clasificación íbamos a usar y nos decidimos a separarlos por idiomas.
  • Flor de lizцитує2 роки тому
    Hemos seguido acumulando. En nuestros antes holgados libreros no hay espacio para un solo ejemplar más. Cada vez que le sugiero a Alejandro que nos deshagamos de algunos libros, porque acumulan polvo y empiezan a desordenarse, él dice que después o que mejor hagamos otro librero. Lo entiendo hasta cierto punto, porque él ya se deshizo antes de una biblioteca. Yo he establecido una política propia: si un libro entra, otro sale. Pero como temo a la confrontación, lo hago a escondidas, apostando a que hay libros que él ni siquiera sabe que tenemos y que jamás va a extrañar.
  • Vαl Nάjerαцитує2 роки тому
    Tener mi propia casa.
    Tener mi propia biblioteca.
  • Vαl Nάjerαцитує2 роки тому
    Leía boca abajo en la cama, yéndome sin irme, la mente de viaje, en la antípoda de la ciudad o por fuera de la Tierra. Lecturas caóticas, antojadizas, sobrevivientes: debía quedarme en casa y necesitaba estar a la vez en otro lado. Subrayaba con lápiz alguna palabra nueva —delicada línea que borraba antes de devolver el libro— y la trasladaba a mi cuaderno bajo otra lista: “Palabras que quiero usar alguna vez”.
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