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Elastic Books

  • dannaramoslopez1bцитує8 місяців тому
    Esa nariz larga y preciosa. Los brazos esbeltos y firmes.
  • Emy Katherine Muñozцитує8 місяців тому
    Enamorarse en la ciudad más romántica del mundo es fácil
  • Emy Katherine Muñozцитує8 місяців тому
    EL AMOR DESPIERTA EN LA CIUDAD QUE NUNCA DUERME, PERO ¿PERDURARÁ
  • Emy Katherine Muñozцитує8 місяців тому
    choca contra la alfombra. Cae una lluvia de bolígrafos, pintalabios
  • Oscar Alejandro Cortez De la Rosaцитуєторік
    Lo único que le quedaba era la esperanza y, al final, no fue suficiente. ¿Cuándo será suficiente?
  • Oscar Alejandro Cortez De la Rosaцитуєторік
    —Eres un dios.
    Se le agita la respiración y obtengo la respuesta. Hunde los dedos en la tela de la túnica.
    —Shin, ¿de qué eres dios?
    Al principio pienso que no querrá responder, pero después niega con la cabeza.
    —Ya no soy el dios de nada. —Habla en una voz tan baja que tengo que esforzarme para oírlo—. Tienes que creer en algo para ser su dios.
  • Oscar Alejandro Cortez De la Rosaцитуєторік
    —¿Por qué has metido la mano en el fuego? Ya sabías que era demasiado tarde para responder al deseo. Solo era papel.
    —Lo sé, pero… —titubeo e intento explicarle algo que ni siquiera yo entiendo—. En ese momento, no hacer nada dolía más que meter la mano en el fuego.
  • Oscar Alejandro Cortez De la Rosaцитуєторік
    llama la atención algo que está en la esquina. En la estantería colocada bajo la ventana hay un pequeño objeto. Parpadeo y me inclino hacia delante.
    Es el barquito de papel.
    Me acerco tambaleándome hasta la estantería. Los bordes del barco están chamuscados por el fuego, pero por lo demás está entero.
    ¿Cómo…?
    Apoyada en el lateral del barco hay una flor rosa y blanca recogida en el lago. Un loto en flor cuyos pétalos abiertos muestran un centro del color de una estrella. Imagino que Shin se fue a por el barquito durante la noche, después de que me quedara dormida.
    Me llevo el barco y la flor al pecho, y me embarga un sentimiento extraño. Sigo con los ojos la cinta, de un color rojo pálido a la luz del amanecer, que sale por la ventana.

    Se aman

  • Oscar Alejandro Cortez De la Rosaцитуєторік
    —No persigas al destino, Mina. Deja que él te persiga a ti.
  • Oscar Alejandro Cortez De la Rosaцитуєторік
    No me doy cuenta de que estoy mirando fijamente el hilo rojo del destino hasta que alzo la vista y compruebo que Shin también lo observa; después, levanta la mirada.
    —Kirin se frustró conmigo mientras estábamos en las montañas. Teníamos que seguir a los ladrones, pero yo estaba distraído. De vez en cuando, el hilo rojo del destino ondeaba o brillaba y pensaba: «¿Qué estará haciendo? Seguramente toda clase de trastadas». —Niega con la cabeza, con una medio sonrisa en el rostro
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