Luna Marán

  • Ana Saenzцитуєторік
    Si las pintas encarnan nuestra rabia, ojalá que migren al corazón de todos los monumentos, hasta volver imborrable el augurio confirmado de nuestro hartazgo.
  • Misi Pishiцитує2 роки тому
    Y yo sí sé lo que quiero. Quiero ser escritora. Pero no cualquier tipo de escritora. No quiero ser la escritora que escribe contemplando la calamidad desde un café en una colonia llena de árboles y calles como de postal, pero sin que el horror la toque porque lo contempla a través de la nota roja. No quiero ser la escritora que se va al extranjero a especializarse en literatura creativa y escribe novelas con estructuras perfectas. No quiero ser la escritora elogiada por la crítica porque blanquea a los personajes marginados. No quiero escribir sobre putas que son ávidas lectoras ni sobre drogadictas que se drogan en ceremonias de ayahuasca. No creo tampoco que esté mal especializarse en literatura creativa ni escribir desde un estudio en una colonia de clase media alta. Hay mil caminos, pero ese no es el mío. Mi camino es el borde del abismo. Mi casa son los zulos. Emergí de un zulo y mi compromiso político es escribir desde y para mi lugar de ebullición.

    Mi mamá creció en una comunidad de tres mil habitantes en la sierra de Jalisco. Allá donde no hay pavimento y los techos de las casas son de teja, donde las señoras se encariñan con los puercos destinados a ser sacrificados para las fiestas de mayo y los cuidan como hijos y que se chingue el guateque. Donde todos se conocen y todos saben la vida y señales de todo mundo y con la misma severidad que se juzgan se ayudan en tiempos difíciles. Lo más cercano que encontró mi mamá a la comunidad fueron los barrios, entonces crecí en barrios populares. Crecí entre paredes sucias y danzantes y murales de la virgen de Guadalupe en cada esquina. Vi de primera mano la violencia y la desigualdad y la marginación. Y, como dice Cancerbero, el barrio no pasó en vano.
  • Misi Pishiцитує2 роки тому
    Olvídate del «cuarto propio». Escribe en la cocina, enciérrate en el baño. Escribe en el autobús o mientras haces filas en el departamento de Beneficio social, o en el trabajo durante la comida, entre dormir y estar despierta. Yo escribo hasta sentada en el escusado. No hay tiempos extendidos con la máquina de escribir a menos de que seas rica, o que tengas un patrocinador (puede ser que ni tengas una máquina de escribir). Mientras lavas los pisos o la ropa escucha las palabras cantando en tu cuerpo. Guando estés deprimida, enojada, herida, cuando la compasión y el amor te posea. Guando no puedas hacer nada más que escribir
  • Ana Saenzцитуєторік
    «Nuestra arma es la voz», dijo Marichuy en la toma reciente del INPI y ya había mencionado Gloria Anzaldúa que la responsabilidad es nuestra habilidad de responder: con la boca, la voz, y en las puntas de los dedos cargamos y enunciamos esa responsabilidad. Las voces aquí reunidas cuestionan el amor tradicional entre una hija y su madre, las relaciones posibles y el deseo en una comunidad zapoteca
  • Ana Saenzцитуєторік
    Porque si el feminismo y las luchas de las mujeres no son de todas y para la emancipación de todas entonces no son para ninguna. Por esto es urgente cuestionar en qué momentos nuestro privilegio nos ciega o nos ensordece, y es urgente asumirlo y seguir descentrando la experiencia de las mujeres no racializadas y de la capital.
  • Ana Saenzцитуєторік
    Yo no soy quién para definir y diferenciar lo que es una protesta, una marcha, una manifestación y un disturbio. Pero sé bien lo que es una revuelta. La intervención sobre el Monumento de la Independencia no fue parte de una manifestación en el sentido estricto, no fue una protesta de peticiones ni pliegos petitorios. Gritar de rabia porque nos están matando no es un pliego petitorio. Aquello fue una revuelta. Un estallido de rabia que tenía que salir.
  • Ana Saenzцитуєторік
    El palimpsesto de las marcas sobre los monumentos de nuestro país es amplio. Las capas de letras, si se volvieran visibles, serían gruesas.
  • Ana Saenzцитуєторік
    Tengo catorce años y he decidido no creerles a los adultos cuando argumentan persistentes que la culpa es nuestra por nacer mujeres, que ellos no saben lo que hacen. Mas yo sí entiendo que vaya que saben lo que hacen, que les gusta jugar a ser imbéciles, entonces busco en el diccionario la palabra imbécil.
  • Ana Saenzцитуєторік
    En su cuerpo, como un acto de magia me transformé en una criatura viva, alguna sabiduría habrá de tener la que me hizo a su imagen y semejanza, la mujer que me dijo que a las hijas se les educa para que sean libres y rebeldes, para que sean personas auténticas y valientes en un mundo tuerto por la desigualdad. También insistía en el amor, en aprender a amar. Lo que tantos años creí que era cursilería, habría de volver como alivio en mis días más grises en medio de la guerra.
  • Ana Saenzцитуєторік
    Me choca la gente que cuando vamos a una boda me preguntan: y tú para cuándo, acaso yo les pregunto lo mismo cuando vamos a un velorio?
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