Llovió durante un día y una noche, y durante la mitad del día siguiente, y cuando el sol salió volvió a llover, hacia arriba; llovió luz desde las pesadas joyas que yacían en el nuevo y rico verdor. Algunas joyas se encogieron y algunas cayeron y luego la tierra con una voz de suavidad, y las hojas con una voz de textura, y las flores que hablaban en color, agradecieron.