Del mismo modo, las localizaciones, los páramos, las casas, son lugares del alma. Hay una escasez de descripción de escenas, aunque la impresión del lugar es muy fuerte, como lo sería una celda o una mazmorra. Los páramos proporcionan el aislamiento, la soledad y el retiro esenciales para la historia. Así, incluso la naturaleza actúa en negativo, pues cumple la función de aliviar a los personajes de las expectativas de una sociedad habitual, de la interdependencia. Es un mundo creado, imaginado, tan lejano de las novelas de institutrices de las otras hermanas como era posible.