Microlocas

    Ana Saenzцитуєторік
    Sé que no puedo ser Papa ni cura ni obispo porque para ser Papa, cura u obispo hay que tener polla. Así son los asuntos del alma. Sé que no puedo casar ni bautizar ni dar la extremaunción al ser que en su último aliento, pronuncia el nombre de una mujer hermosa, pero puedo bendecir.
    Ana Saenzцитуєторік
    Si me peino mucho, un florero. Si me peino poco, una bestia. Ato y deslazo mi cabello. Lo ato y lo deslazo, lo ato y lo deslazo. Rosas y cadenas.
    Ana Saenzцитуєторік
    La que muestre su pelo recibirá cien azotes. La que muestre su piel, morirá. Ella se desnudó y se soltó la melena. Una melena tan espesa que solo fue condenada por la primera causa. Mejor, mucho mejor, desobedecer dos veces.
    Ana Saenzцитуєторік
    Consulté con la almohada y me casé con el hombre adecuado. Dejé que escogiera mis amigos, el nombre de mi hija, mi amante. Seguí sus consejos hasta que anoche, cuando le pregunté de qué color teñirme el pelo, me dijo «blanco». Soy joven, y más que un tinte, necesito otra almohada. En mi cabeza brota una cana.
    Ana Saenzцитуєторік
    En cuanto vi cómo cerraban su ataúd, cogí mi bastón y caminé hacia ella. Por todos los cielos, habían encajado con tal descuido la tapa que le habían pillado la melena. Esos cabellos que yo había peinado mil veces colgaban por fuera como un insulto. Estoy seguro. Nadie amó a esa mujer como yo. Ni su marido, ni sus hijos, ni ninguno de los que andaban por ahí. Charlaban y charlaban y no solucionaban nada. Con discreción, llegué al féretro, tomé su melena blanca con las dos manos y la recogí. Temblé al tocarla. Ella suspiró. Por última vez, nadie se dio cuenta.
    Ana Saenzцитуєторік
    Me quiere mucho, poquito, nada. La puta margarita deshojada mil veces. Porque aunque me quieras o no me quieras, soy yo la que se trasquila el pubis en esta noche negra. Porque aunque sé que me quieres y sé que no me quieres y sé que no te quiero, me aferro a esta flor donde te arranqué el deseo y me arrancaste las ganas.
    Ana Saenzцитуєторік
    Un pelo cae sobre la baldosa del baño y se convierte en una espiral de letras, en una serpiente de palabras que arman un cuento. Desde entonces, la mujer cuida y ordena su cabello con la misma pasión con la que conserva su biblioteca.
    Ana Saenzцитуєторік
    Introduce el peine en su cabello. Se tropieza con un nudo. Después de varios tirones, desenreda el desenlace.
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