—Siempre tenemos que coger a escondidas —dije.
—¿Para qué te casaste a los dieciséis años con un general que es compadre del Presidente?
—Yo qué sé para qué hacía las cosas a los dieciséis años. Tengo treinta, quiero mandarme, quiero vivir contigo, quiero que la bola de viejas que se vienen mientras te miran dirigir sepan que la que se viene de a de veras soy yo.