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Anna Banti

Artemisia

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    Penélope C.цитує5 місяців тому
    La altivez juvenil y un poco fanfarrona de su naturaleza viene a confortarla, ángel negro y pueril, inocente y fuerte que vuelve despacio a custodiarla. Éste ignora la humildad, la dulzura, la duda cauta y sombría de la condición femenina; nada detiene el viento en sus alas. Sólo una tierna sumisión puede pararlo si Artemisia
    Penélope C.цитує5 місяців тому
    ¡Como si tú creyeses en lo que yo escribía! ¡Como si te importase de verdad mi pérdida
    Penélope C.цитує5 місяців тому
    Me agotaba la rapidez con la que, en aquel tiempo, pasaba de la hostilidad al consentimiento y, sin embargo, en el fondo de mi corazón continuaba desesperándome hasta el final
    Penélope C.цитує5 місяців тому
    Ahora me cuenta cómo fue a San Paolo, cuando ya no era doncella, y cómo le parecía que en cualquier momento la iban a violar
    Penélope C.цитує5 місяців тому
    No puedo volver a la confusa precisión anatómica del examen de la jovencita Artemisia. Las palabras que las comadronas, tras haberla visitado, le enseñaron, han pasado a través de mi memoria como relámpagos, dejando triste ceniza. Y ni siquiera la tierna Artemisia se acuerda ya de aquello.
    Montserrat Montes de Ocaцитує5 місяців тому
    El dolor es a veces liso, escurridizo, y mejor que la prudencia para defenderse de las insidias y de los peligros
    Montserrat Montes de Ocaцитує5 місяців тому
    Porque el espíritu está ya con los muertos, y no hay nada que le repugne más que la fatiga de proveer, de prever la vida.
    Montserrat Montes de Ocaцитує5 місяців тому
    Tendrá el tiempo por compañero, lo llenará a su modo, con lágrimas, indiferencia, alegría, que nutrirán secretamente su maltratado orgullo, donde nadie podrá penetrar
    Montserrat Montes de Ocaцитує5 місяців тому
    será su reino, como suyos son esta oscuridad, esta cama donde se ha escondido y el sueño que nadie puede impedirle simular, si una luz quisiera forzarlo.
    Montserrat Montes de Ocaцитує5 місяців тому
    Y no cambia el obstinado trabajo, no ya de la memoria, sino de las imágenes que de la memoria extraen un imperceptible alimento.
    Montserrat Montes de Ocaцитує5 місяців тому
    A quien no quiera morir de pena le conviene destetarse.
    Montserrat Montes de Ocaцитує5 місяців тому
    La altivez juvenil y un poco fanfarrona de su naturaleza viene a confortarla, ángel negro y pueril, inocente y fuerte que vuelve despacio a custodiarla. Éste ignora la humildad, la dulzura, la duda cauta y sombría de la condición femenina; nada detiene el viento en sus alas.
    Montserrat Montes de Ocaцитує5 місяців тому
    «Si durase siempre la oscuridad, nadie me reconocería como mujer, infierno para mí, mal para los otros»
    Montserrat Montes de Ocaцитує5 місяців тому
    Tuzia se oponía por las amenazas de Agostino. Dije, voy por mi cuenta; entonces me parecía que, después de la vergüenza, tenía al menos el derecho de ser libre como un hombre.
    Montserrat Montes de Ocaцитує5 місяців тому
    Quemada mil veces por el escozor de la ofensa, mil veces Artemisia retrocede y coge aliento para lanzarse de nuevo al fuego. Así acostumbraba a hacer tiempo atrás, así acostumbra a hacer hoy conmigo.
    Montserrat Montes de Ocaцитує5 місяців тому
    Los grandes ojos se embelesan sin rencor y son los ojos de una inocente a quien el misterio de la vida ya nunca convencerá.
    Montserrat Montes de Ocaцитує5 місяців тому
    Una vez más quiere desmontar de lo irreparable, remontar la corriente, anular el hecho con una explicación.
    Montserrat Montes de Ocaцитує5 місяців тому
    Quemada mil veces por el escozor de la ofensa, mil veces Artemisia retrocede y coge aliento para lanzarse de nuevo al fuego.
    Montserrat Montes de Ocaцитує5 місяців тому
    modos desgastados pero inagotables en los intentos desesperados de expresarse, de justificarse. ¿Y qué otra cosa ha hecho Artemisia sino justificarse, desde los catorce años?
    Montserrat Montes de Ocaцитує5 місяців тому
    Ahora es cuando Artemisia –y no sólo Artemisia– sucumbe al recuerdo. Gime calladamente, como una Medusa entre las serpientes, y de nuevo está extendida, aplastada en un sueño blanco de polvo, y vuelve la cabeza de lado, como una joven muerta que exhala el último aliento.
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