El terremoto ya había pasado, ahora era tiempo de construir desde el escombro y las lágrimas una nueva relación. El Istmo ya había empezado este resurgir, ahora nos tocaba a nosotras. Soledad ya no estaba sola y Latani tenía que recuperar la alegría y hacerle honor al significado de su nombre. Han pasado un par de años desde nuestros temblores en el corazón, y aunque no hemos sanado del todo, todos los días avanzamos un poco, porque hemos llegado a la conclusión de que todo gran azote telúrico requiere de mucho tiempo para aliviarse. Nosotras necesitamos más tiempo, pero mientras llega, nos amamos todos los días.