Te pusieron esas aflicciones en la cabeza. Te envenenaron como envenenaron la tierra. Si quieres paz, debes sacarlos de aquí antes de que sean demasiados. Infúndeles tanto miedo que los orille a decirles a los de su especie que este es un lugar de muerte y sufrimiento, y que no se acerquen, salvo que quieran ser comida para los gusanos. Es lo único que se puede hacer. Es la única salvación.