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Paul Strathern

Sartre en 90 minutos

    Luis Alberto Barqueraцитує4 місяці тому
    El existencialismo ateo, del cual yo soy un representante, sostiene que, si Dios no existe, hay al menos un ente cuya existencia viene antes que su esencia, esto es, un ente que existe antes de que ningún concepto de él pueda ser definido. Este ente es el hombre o, como lo llama Heidegger, la realidad humana […] El hombre, antes que todo, existe, se encuentra consigo mismo, surge en el mundo y se define a sí mismo después… El Hombre no es definible, porque comienza por no ser nada. Solo será algo después, y entonces será lo que haga de sí mismo.

    El existencialismo es un humanismo

    Ser en el mundo… el Otro… la Nada es la realidad humana, la negación radical por medio de la cual se revela el mundo… La realidad humana es lo que causa que esta nada sea, fuera del ser.

    El ser y la nada

    La conciencia es un completo vacío (porque el mundo todo está fuera de ella).
    Luis Alberto Barqueraцитує4 місяці тому
    El existencialismo es un humanismo

    Es inadmisible que un hombre juzgue al Hombre. El existencialismo prescinde de este tipo de juicio: un existencialista nunca pondrá al hombre como el fin, puesto que el hombre está todavía sin determinar.

    El existencialismo es un humanismo

    El existencialismo ateo, del cual yo soy un representante, sostiene que, si Dios no existe, hay al menos un ente cuya existencia viene antes que su esencia, esto es, un ente que existe antes de que ningún concepto de él pueda ser definido
    Luis Alberto Barqueraцитує4 місяці тому
    De los escritos de Sartre

    El hombre está condenado a ser libre.

    El existencialismo es un humanismo

    El mundo de las explicaciones y de las razones no es el de la existencia.

    La náusea

    Lo esencial es la contingencia. En otras palabras, por definición lógica, la existencia no es una necesidad. Existir significa solo estar ahí; lo que existe simplemente aparece y permite ser encontrado. Nunca se puede deducir.

    La náusea

    El primer efecto del existencialismo es que pone a cada hombre en posesión de sí mismo tal como es, y coloca sobre sus hombros toda la responsabilidad de su existencia.
    Luis Alberto Barqueraцитує4 місяці тому
    Puede que fueran pigmeos al lado de su sombra, pero París es también la ciudad de la moda y estos eran la última moda intelectual en la Orilla Izquierda, para los intelectuales «comprometidos» y para las clases parlanchinas de todo el mundo. Sartre era un sombrero viejo.

    Cuando de los sesenta se pasó a los setenta, Sartre pagó el precio de vivir una «vida química», el pacto fáustico que le había permitido trabajar más que los demás y vivir más intensamente que los demás. Atendido por De Beauvoir y por su séquito de jóvenes y fieles existencialistas (algunas de las cuales eran ya mujeres maduras), Sartre estaba cada vez más
    Luis Alberto Barqueraцитує4 місяці тому
    Estas víctimas son «los últimos representantes de una sensibilidad cristiana en un mundo en el que Dios ha muerto, pero donde ni la historia ni el amor pueden ocupar su puesto».

    En 1964 le fue concedido a Sartre el premio Nobel de Literatura, específicamente por la autobiografía de su infancia, Les mots (Las palabras), no por ninguno de sus escritos filosóficos o políticos. Rechazó el premió, como no podía ser de otra manera, diciendo: «El escritor debe negarse a dejarse transformar por las instituciones».
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    En estas, el artista es mejor que el intelectual. El enemigo, sea asesino o torturador, aparece a menudo como un héroe trágico, atrapado en una situación de la que él cree que no hay escapatoria. Comprende lo que está haciendo, y es responsable de sus actos, pero no puede hacer otra cosa. En palabras de uno de los mejores críticos de Sartre, Philip Thody, esos enemigos «son víctimas de sus propios actos y crucificados por sus propias intenciones… reos ante el tribunal de la historia y sin otro verdugo que ellos mismos». Estas víctimas son «los últimos representantes de una sensibilidad cristiana
    Luis Alberto Barqueraцитує4 місяці тому
    «Creo que solo un punto de vista histórico puede explicar el hombre», sostenía ahora. Sus ideas se hacían eco del historicismo marxista, cuya crítica determinista del desarrollo de la civilización y análisis dialéctico del cambio histórico atraían su actitud intelectual. Era marxista, pero, inevitablemente, de su clase de marxismo. El marxismo clásico no había sabido adaptarse a las circunstancias particulares de la historia, ni de la geografía, ni de la economía ni de nada. Pero la principal crítica de Sartre al propio Marx puede ser profética.
    Luis Alberto Barqueraцитує4 місяці тому
    Visitó Rusia y la Europa comunista del Este, intentando pilotar sus ideas entre la roca del totalitarismo y el bastión de la libertad existencial. Sus declaraciones eran usadas, y a veces mal usadas, para sus propios fines por las autoridades interesadas y por los «movimientos de liberación». Como siempre, la lectura que hacía Sartre de la situación política guardaba escasa relación con la realidad. Las ideas seguían siendo su fuerte. En verdad era esta una existencia fútil en un mundo absurdo.
    Luis Alberto Barqueraцитує4 місяці тому
    Los movimientos radicales de todo el mundo recibieron impulso con sus escritos. Hacía pronunciamientos revolucionarios sobre los asuntos importantes de cada día. En América del Sur, en el África emergente del dominio colonial, hasta en la China maoísta, los libros de Sartre se leían y sus ideas eran debatidas por los intelectuales.
    Luis Alberto Barqueraцитує4 місяці тому
    En L’existentialisme est un humanisme Sartre expresa este humanismo como sigue: «El hombre está siempre fuera de sí mismo: solo proyectándose y perdiéndose puede hacerse existir. Por otra parte, al perseguir fines transcendentes, puede él mismo existir. Así, el hombre se sobrepasa a sí mismo y puede captar los objetos solo en relación con este sobrepasarse a sí mismo: él es el corazón y el centro de su autotranscendencia». En otras palabras, el hombre crea sus propios ideales transcendentes, que transcienden el mundo (el ser) pero que son el centro de su propia transcendencia (la nada). «No hay más universo que el universo humano, el universo de la subjetividad humana.»
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    En L’existentialisme est un humanisme Sartre expresa este humanismo como sigue: «El hombre está siempre fuera de sí mismo: solo proyectándose y perdiéndose puede hacerse existir. Por otra parte, al perseguir fines transcendentes, puede
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    Reconoce la existencia de otros (no solo del Otro) y acepta que los otros desempeñan un papel importante en mi situación. «Al elegir por sí mismo, un hombre elige por todos los hombres. Pues, en efecto, de todos los actos que un hombre hace para crearse a sí mismo como quiere ser, no hay ninguno que no obedezca, al mismo tiempo, a una imagen de lo que él cree que debe ser.»

    «No quieras para los otros lo que no quieras para ti», «Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad» son sentimientos que ocupan un lugar central en la moralidad de la civilización occidental. Recibieron su apoyo filosófico más sólido con el imperativo categórico de Kant, sobre el que este basó todo su sistema moral: «Obra solo de acuerdo con la máxima por la cual puedas al mismo tiempo querer que se convierta en ley universal».
    Luis Alberto Barqueraцитує4 місяці тому
    En L’exis­ten­tia­lis­me est un humanisme, la comprensión de Sartre de la libertad individual toma un aspecto social; esta libertad implicaba ahora una responsabilidad social. Antes, había sostenido que con cada elección que hacemos no solo nos creamos a nosotros mismos, sino que implicamos toda una moral. De aquí a la responsabilidad social no hay más que un paso; pero un gran paso.
    Luis Alberto Barqueraцитує4 місяці тому
    Después de la pasión inútil de El ser y la nada y de las primeras excursiones del psicoanálisis existencialista, el existencialismo floreció como humanismo.

    L’existentialisme est un humanisme es la exposición más clara del existencialismo hecha por Sartre; en pocos años, este libro de 30 páginas fue traducido a todas las lenguas importantes. Contiene los acostumbrados lemas condensados de desafío casi nihilista: «Estamos solos, sin excusas. Es esto lo que quiero decir cuando digo que el hombre está condenado a ser libre». Antes, le había parecido que esta libertad era gratuita; en realidad, alentaba ese concepto tan típicamente francés del acte gratuit: una acción impulsiva, espontánea, que no toma en cuenta las consecuencias. Por suerte, esta amenaza autoindulgente aparecía más en la literatura que en la vida (por ejemplo, en el personaje de Los monederos falsos de Gide, que de pronto empuja un pasajero a caer de un tren en marcha). Ese tipo de actos, y la libertad existencial gratuita que exhibían, eran vistos como asociales; indicaban que el auténtico individuo existía fuera de la sociedad, más allá de su moral.
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    Después de la pasión inútil de El ser y la nada y de las primeras excursiones del psicoanálisis existencialista, el existencialismo floreció como humanismo.

    L’existentialisme est un humanisme es la exposición más clara del existencialismo hecha por Sartre; en pocos años, este libro de 30 páginas fue traducido a todas las lenguas importantes. Contiene los acostumbrados lemas condensados de desafío casi nihilista: «Estamos solos, sin excusas.
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    lado, y escribía su filosofía. La cantante vestida de negro y el filósofo de café en el Boulevard St. Germain se añadían a la Torre Eiffel y a Notre Dame entre las vistas turísticas de París.

    Pero Sartre no se vendió; el conformismo no estaba en su naturaleza y menos aún la fama y el éxito (conceptos burgueses que olían a mala fe). Continuó con sus desarrollos filosóficos, como siempre, escribiendo, escribiendo y escribiendo. Novelas, piezas de teatro, artículos, libros. Y cuando su cuerpo regordete, irremediablemente no atlético, comenzó a desfallecer por el constante esfuerzo, recurrió a la «vida química». Trabajando todo
    Luis Alberto Barqueraцитує4 місяці тому
    Sartre y el existencialismo se convirtieron en el artículo de exportación de Francia al mundo. Héroe ya de la Orilla Izquierda, se hizo famoso entre los intelectuales de todas partes. Se puso a viajar y dar charlas sobre el existencialismo. Las antiguas religiones habían fallado; esta nueva religión de ateísmo y desafiante desesperanza se ajustaba al temple de los tiempos.

    Juliette Greco se hizo famosa interpretando canciones existencialistas en las cuevas del Barrio Latino; Jean-Paul Sartre se sentaba a una mesa del Café de Flore, con Simone de Beauvoir en la mesa de al lado
    Luis Alberto Barqueraцитує4 місяці тому
    Picasso colmó el apartado del arte (a pesar de que era español), y Sartre el literario (por lo menos, había escrito unos pocos artículos para la prensa de la resistencia). Bajo la presión de la aclamación popular, Sartre escribió un librito explicando el existencialismo en términos sencillos, titulado L’exis­tentialisme est un humanisme (El existencialismo es un humanismo).
    Luis Alberto Barqueraцитує4 місяці тому
    El existencialismo, con sus manidos lemas nihilistas («La existencia es fútil», «El hombre es una pasión inútil», etc.), cundió enseguida por la Orilla Izquierda.

    En 1945 terminó la Segunda Guerra Mundial. Los aliados antifascistas eran los vencedores en Europa, pero esta estaba en ruinas. Era evidente para todos la futilidad de esta situación absurda. El existencialismo hablaba de estas cosas en un lenguaje actual. No había justicia: millones habían muerto y los que quedaron tenían pocas cosas en las que creer, salvo en su propia individualidad.
    Luis Alberto Barqueraцитує4 місяці тому
    Mi cigarrillo es el mundo: a medida que lo fumo, lo destruyo y lo absorbo. El hecho de que a la vez me está destruyendo a mí no es tomado en cuenta, quizá porque esto sería una abdicación de mi responsabilidad ante el mundo.

    «Mi libertad es elegir ser Dios», pretende Sartre, «una elección que se manifiesta y repite en todos mis actos». L’être et le néant acaba con otro argumento retorcido, que, de manera característica, es en igual medida interesante filosóficamente y espurio. «Toda realidad humana es una pasión en cuanto que proyecta perderse para fundar el ser, haciéndose al mismo tiempo En-sí que escapa a la contingencia: “el ente que se causa a sí mismo”, lo que las religiones llaman Dios.
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