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Vlady Kociancich

La octava maravilla

    Jeanette Regnierцитує6 місяців тому
    He visto esto, siento y pienso esto otro. Cuando las definiciones son insuficientes para describir la experiencia, nacen las historias, y la raza de los nerviosos escribe,1 hermanada por el arrebato de enunciar.
    Jeanette Regnierцитує6 місяців тому
    La mentira es un trabajo duro; exige más constancia y dedicación que la verdad, porque está hecha de materiales frágiles y hay que apuntalarla y repararla a cada rato si uno quiere que se mantenga en pie.
    Las hojas de la nocheцитує6 місяців тому
    De una sola cosa estoy seguro. Ese grito de angustia que se oye en esta noche de verano, que sube desde el jardín y penetra por la ventana abierta, no es el mío.
    Yo soy feliz
    Las hojas de la nocheцитує6 місяців тому
    Pero bajo al jardín, me siento sobre el pasto fresco, y puedo estar en todas las ciudades, ser todas las personas que aún contengo. Y puedo hablar sin rencor con Paco Stein, puedo abrazar cándidamente a Victoria, bromear con el chico de la playa de estacionamiento, aceptar las propuestas de Juan Pablo Miller, besar las lágrimas de la mujer de Nikolai, ayudar a mi padre en la carpintería, asistir, vestido de etiqueta, a una fiesta en algún congreso.
    Las hojas de la nocheцитує6 місяців тому
    No sé si el lugar en que escribo pertenece a Buenos Aires o a Berlín, a las dos a la vez o a ninguna. No sé si la película corresponde al pasado o al futuro, si he leído el diario ayer, hace un mes o mañana. No sé a qué calendario, a qué reloj, se atan estas últimas horas.
    Las hojas de la nocheцитує6 місяців тому
    He mentido razonablemente, día por día, hora por hora, minuto por minuto, palabra por palabra, hasta el 23 de febrero. He apelado a todas las astucias, a todos los engaños, a todos los trucos. No me queda más que la verdad y la verdad es un gran espacio en blanco.
    Las hojas de la nocheцитує6 місяців тому
    Y lo vi.
    Ahí estaba la gran avenida entre altos edificios y la entrada suntuosa del Hotel Kempinski. La garra oscura de la catedral bombardeada. El desvío de la calle de tierra. El puente de hierro que atravesaba un tren. Vi a Frieda Preutz parada en la esquina, de tapado y sombrero, y más allá el cartel de “Giulio”, hamacándose en el viento y la lluvia, y la manzana con el agujero de un patio y el gran reloj de hierro detenido en las diez.
    Las hojas de la nocheцитує6 місяців тому
    No fue un sueño –decía Safet–. Ahí estuviste. No fue un sueño. Aquí está la película que lo prueba
    Las hojas de la nocheцитує6 місяців тому
    Aplicado a olvidar, olvidé. Trabajaba rutinariamente en la editorial, vivía rutinariamente en mi casa. El encierro y la soledad me protegían como el abrazo de una madre. Cuando las pesadillas me asolaban, salía al balcón y miraba el jardín, la firme palmera, las plantas.
    Las hojas de la nocheцитує6 місяців тому
    Soñó todo esto el hombre y luego despertó, acompañado por un testigo a quien, con la elocuencia de los soñadores, lograría trastornar.
    Las hojas de la nocheцитує6 місяців тому
    Llegaba a una ciudad desconocida y esa ciudad le era hostil. Encontraba a su padre muerto y lo negaba por cobardía. En la ciudad soñaba el barrio de su infancia y en él una casa que pobló con sus temores, sus obsesiones, sus deseos. Un falso amigo le abría una puerta. La puerta era el cine y podía negarse a trasponerla. Soñó entonces que la elección confería dignidad y sentido de ser a una indigna, insensata existencia.
    Las hojas de la nocheцитує6 місяців тому
    Y al concluir el día, por primera vez me sentí a salvo, por primera vez me atreví a explicarme la aventura, la pesadilla de Berlín.
    Un hombre enfermo, un hombre exhausto y triste, tuvo un sueño.
    Las hojas de la nocheцитує6 місяців тому
    No. Nunca pensé que te hubieras vuelto loco. Tampoco que deliraras. Es cierto que en el Rainer te oí hablar en sueños. Pero muchas veces esos sueños contienen la verdad que no aparece cuando uno está despierto, porque es mejor negarla. Tu historia me intrigó. No la que me contaste al despertarte, sino la que contaste dormido.
    Las hojas de la nocheцитує6 місяців тому
    ronca.
    –Si se trata de un sueño, es un sueño muy raro. Algunas cosas faltan, otras están, a otras las veo por primera vez.
    Safet no dijo nada. Yo tiritaba de cansancio y de frío.
    Las hojas de la nocheцитує6 місяців тому
    La Octava Maravilla es el viaje.
    Las hojas de la nocheцитує6 місяців тому
    –También hay gente que lo llama El Viaje. Y otros, entre los que me cuento, que agregan que la Octava Maravilla es las dos cosas, porque el cine es un viaje y el viaje es el hecho del cine. Los dos ocupan el tiempo y el espacio, pero fuera del momento en que son no tienen realidad alguna.
    Las hojas de la nocheцитує6 місяців тому
    –Nosotros lo llamamos la Octava Maravilla.
    ¿Nosotros era Estambul, Turquía, la aldea en Anatolia donde había nacido Safet
    Las hojas de la nocheцитує6 місяців тому
    El piso dejó de balancearse. Sonreí. Oh sí, perfectamente bien. Sólo muy cansado y con un resfrío que me tenía a mal traer.
    Las hojas de la nocheцитує6 місяців тому
    –No dependa demasiado de sus testigos. Le va a doler
    Las hojas de la nocheцитує6 місяців тому
    Al fin y al cabo, la gente no está ahí para apuntalar nuestra vida en el momento en que uno lo necesita; tienen la suya. ¿Y cuánto tiempo hacía que yo no les prestaba atención, ensimismado como estaba en ordenar mis recuerdos?
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