Mia Couto

Me quiere… no me quiere

En la costa del Océano Índico, Zeca Perpetuo, un pescador entrado en años, es vecino de Dona Luarmina, una mujer también mayor. Amigos, vecinos decentes, van rompiendo la distancia hasta que Zeca descubre en un descuido quién es Luarmina. A partir de ahí se desencadena un hilo de flashbacks que cambia todo. Los recuerdos no son recíprocos, por supuesto, pero sí implican un viaje a la infancia y al deseo.
45 паперових сторінок
Правовласник
Bookwire
Дата публікації оригіналу
2020
Рік виходу видання
2020
Видавництво
Elefanta Editorial
Перекладач
Rodolfo Alpízar Castillo
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Враження

    Mou Fariділиться враженнямторік
    👍Раджу
    🔮Мудра
    💡Пізнавальна
    🌴У відпустку
    😄Весела
    🐼Добра

    Una madura mulata y un viejo pescador que bailan a través de las palabras, que navegan en historias y naufragan en los sueños. Zeca y Luarmina son vecinos, son amigos, íntimos sin intimar, pero pellizcan ternuras al lector por su forma de hablar, por su forma de actuar y ejercer las magias del Sur africano, mozambiqueño. Una historia de amor y de mar, de danzar en una hoguera y encender tu cuerpo hasta caer, en cenizas agotado y satisfecho.

    Emanuel Bravo Gutiérrezділиться враженнямторік
    💞Романтична

    Tengo un problema con Mia Couto, todo lo que leo de él me gusta y lo malo es que en la app no han subido todos sus libros. Qué novelita tan más encantadora esta. La prosa de Couto es para soltar suspiros.

Цитати

    Balam Toscanoцитує7 місяців тому
    Este era el canto litúrgico de Luarmina, el infinito canturrear de ella.
    Balam Toscanoцитує7 місяців тому
    Y me acordé de aquella moza del barrio, una despierta-pasiones. Bailaba que dejaba loco a todo el mundo, el macherío se quedaba bizco de los sesos. Los pies de ella, completamente descalzos, machacaban el suelo, eran pies de pilón, pero ni polvo levantaban: la tierra conmovida parecía deleitada por ese golpeteo. Maria Bailarinha bailaba según pedido y por monedas. Le lanzaban los dineros y ella, de inmediato, encendía su cuerpo. Hasta el padre Jacinto Nunes comentaba en voz baja con su sotana:
    —Hasta Arquímedes se estremecería, ¡válgame Dios
    Balam Toscanoцитує7 місяців тому
    En mí, las nostalgias nunca tienen prisa. Demoran tanto que nunca llegan. Solo cuando bailo me libero del tiempo —las memorias van por los aires, levantan vuelo de mí—. Lo que yo debía era bailar todo el tiempo, bailar para ella, bailar con ella.

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