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Diana Calcagno

Las medicinas naturales de la abuela

    b0639211707цитує4 роки тому
    este mal.
    La primera receta consiste en montar a punto de nieve la clara de un huevo, añadiendo la misma cantidad de agua azucarada. La bebida, extremadamente ligera, refresca la garganta, calma la quemazón y devuelve el tono a la voz. Hay quien ha descubierto, no hace mucho tiempo, que el binomio agua-clara de huevo es una bebida refrescante casi perfecta, y nada
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    Su «licor» nació como analgésico y nadie sabrá nunca quién descubrió sus propiedades desecantes, que hacen de él un valioso remedio al alcance de todos para el tratamiento de las enfermedades de la piel
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    humedecer la piel acneica con el «licor de Hoffmann». Se trata de un ilustre médico de mediados del siglo XVII que vivió en la corte de Federico I, en Berlín.
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    hojas muy frescas de col sobre las partes atacadas por la enfermedad. «La col —como decía un ilustre médico francés del siglo XIX— es la medicina de los pobres, un medicamento providencial.»
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    La infusión de achicoria silvestre (15 g de hojas secas en 1 litro de agua hirviendo; llevar el líquido a ebullición, y dejar luego las hojas en infusión durante 10 minutos) bebida durante las comidas es un óptimo tratamiento interno contra las dermatosis en general
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    la decocción de espino cerval
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    es que es de este bagaje heterogéneo, mezcla de sagrado y profano, auténtico y empírico, racionalidad y superstición, de donde nuestras abuelas supieron extraer unas gotas de verdad: sus recetas domésticas, esos remedios probados que vamos a buscar humildemente para aportar, con mayor serenidad y con la seguridad que procede del pasado, unas contribuciones válidas y eficaces para nuestra salud.
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    Al parecer, monjes y eremitas fueron los depositarios de los remedios más eficaces para cualquier tipo de malestar, y así nuestras abuelas recurrían sensatamente a su antigua sabiduría para proceder con la máxima seguridad
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    romero, albahaca, artemisa, estragón y, siempre que empleemos unos contenedores adecuados, berro
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    Podemos tener el placer de utilizar una hierba saludable y fresca incluso si vivimos en la ciudad: una maceta en la terraza o el alféizar de una ventana nos permitirá cultivar menta, perifollo, hisopo, tomillo, hierba luisa, salvia, mejorana
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    cuáles son los suelos adecuados y los parajes más indicados en los que aún se pueda recolectar esas hierbas que deben permanecer como un regalo de la madre naturaleza
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    a nuestros días en forma de baños de barro que han merecido la aprobación de la ciencia oficial
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    se inspira en realidad en una tradición popular muy antigua: se remonta incluso a los pueblos primitivos y, atravesando los siglos, ha llegado
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    La tierra arcillosa de cierto tipo
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    Recordemos que nuestras abuelas preparaban limonadas utilizando sabiamente la pulpa, las semillas y la cáscara del fruto, sin desperdiciar nada del cítrico, el cual posee entero unas virtudes beneficiosas, tónicas y reconstituyentes bastante superiores al simple zumo exprimido
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    Había que sudar para hacer salir del cuerpo enfermo todos los «humores» malignos y, para ello, se le propinaban al paciente bebidas y tisanas calientes, y ¡pobre del que se le ocurriera sorber una gota de líquido poco menos que hirviendo si la fiebre aparecía! Se
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    en el recetario de la abuela aparecían con frecuencia algunas de las plantas más conocidas: se diría que, por ejemplo, la manzanilla, la malva o el ajo tenían por sí solos el poder de mejorar (si no de curar) como mínimo el 50 % de las enfermedades que asolaban a la humanidad... ¡y tal vez era cierto
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    De ahí la utilidad de conocer todas las recetas que eran patrimonio de nuestras abuelas y bisabuelas, recetas que tienen la ventaja de curar ciertos achaques, de hacer desaparecer muchos trastornos, de prevenir los inevitables malestares a los que estamos más o menos expuestos, sin dañar el cuerpo.
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    Hemos abandonado la naturaleza y aun así querríamos aprender su lección, la que nos conduciría de forma tan segura y tan dichosa... Si el hombre fuera sensato, pagaría el precio de cada cosa en función de su utilidad y de la necesidad que esta tuviera para su vida».
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    mientras que cualquier farmacia nos proporciona píldoras de colores y pastillas milagrosas que prometen curaciones inmediatas y noches de sueño profundo
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