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Hanif Kureishi

El buda de los suburbios

  • Carlos Vasquezцитує2 місяці тому
    Pues lo que falta es que no ha habido profundización en la cultura, ni acumulación de saber, ni desarrollo espiritual. Tenemos un cuerpo y una mente. Eso está claro; todo el mundo lo sabe. Pero tenemos también un alma.
  • Carlos Vasquezцитує2 місяці тому
    Pues claro que sí –corroboró mi padre–. Y por eso mismo nos reíamos delante de sus propias narices blancas; aunque reconocíamos la grandeza de su logro. Porque esta sociedad que han creado ustedes en Occidente, es la sociedad más rica de la historia de la humanidad. El dinero no falta, eso es verdad, lo hay a carretadas, y se ha conseguido dominar la naturaleza y el Tercer Mundo. Todo cuanto les rodea habla de poder. La ciencia ha progresado a pasos agigantados y cuentan con bombas que les ayudan a sentirse seguros. Y, sin embargo, les falta algo.
  • Carlos Vasquezцитує2 місяці тому
    Enseguida aprendí que fama y éxito eran dos cosas muy distintas en Gran Bretaña y en Estados Unidos. En Gran Bretaña, exhibirse se consideraba una vulgaridad, mientras que en Estados Unidos la fama tenía un valor de por sí, más alto aun que el del dinero. Los familiares de los famosos eran famosos a su vez... Sí, la fama era hereditaria: los hijos de las estrellas eran estrellitas.
  • Carlos Vasquezцитує2 місяці тому
    El tiempo y el dinero son lo mejor que hay, Charlie, pero si no se anda con cuidado pueden reforzar tu extrañeza, tu desenfreno y tu codicia. El dinero puede llegar a romper ese cordón umbilical que te une a la realidad. Ahí estás tú, por ejemplo, observando el mundo desde lo alto, convencido de que todo lo comprendes, de que eres igual que todo el mundo, cuando en realidad no tienes ni la más puñetera idea, ninguna en absoluto. Pues sí, porque los problemas de dinero y de trabajo ocupan el centro de las vidas del común de los mortales.
  • Carlos Vasquezцитує2 місяці тому
    Aquí, en medio de este capitalismo de los sentimientos, nadie se preocupa ya de nadie, ¿no es eso?
    –Sí, eso es –reconoció Jamila.
    –Te abandonan a tu suerte para que te pudras a solas. Nadie se molesta en tratar de subirle la moral a alguien que está mal. El sistema industrial de este país es demasiado duro para mí, por eso me siento mal –dijo, con tono vehemente–. Pero intentaré arreglármelas solo.
  • Carlos Vasquezцитує2 місяці тому
    ¡Menudos idiotas estábamos hechos! ¡Vaya ignorancia! ¿Por qué no supimos ver desde el principio que nos estábamos condenando alegremente a no poder aspirar a algo mejor que a ser mecánicos? ¿Por qué no supimos darnos cuenta?
  • Carlos Vasquezцитує2 місяці тому
    En los suburbios, tener educación no se consideraba algo especialmente ventajoso, y es natural que nadie lo viera como una cosa que valiera la pena de por sí: era más importante empezar a trabajar de joven. Y, sin embargo, ahora me codeaba con gente que escribía libros con la misma facilidad con la que jugaba al fútbol. Lo que más me enfurecía –lo que hacía que les detestara tanto como me detestaba a mí mismo– era la seguridad con que hablaban y sus conocimientos
  • Carlos Vasquezцитує2 місяці тому
    Yo quería contarle que el proletariado de los suburbios tenía una conciencia de clase muy fuerte, de una virulencia cargada de odio, pero que sólo iba dirigida contra la gente que estaba por debajo de ellos. Pero discutir ciertas cosas con él era una pérdida de tiempo.
  • Carlos Vasquezцитує2 місяці тому
    Así que eso era Londres, y nada me gustaba más que pasarme el día entero paseando por mis nuevos dominios. Londres se me aparecía como una casa enorme de cinco mil habitaciones, todas distintas; lo único que había que procurar era averiguar cómo se comunicaban entre sí para poder pasar de una a otra.
  • Carlos Vasquezцитує3 місяці тому
    Y entonces me pregunté si a mí también me habrían concebido así, al aire libre de una noche suburbana, con gemidos blasfemos en boca de un musulmán renegado que se hacía pasar por budista.
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