Una época que se funda en un pacto semejante al que el pensamiento iusnaturalista de los siglos XVI y XVII diseñó para justificar el nacimiento del Estado y que Hobbes utilizó para teorizar sobre el Leviatán moderno. Para el iusnaturalismo, el poder nacía de un contrato social igualitario que los hombres formalizaban renunciando a su poder original en favor de un Estado que les garantizaba sus derechos naturales a la vida, la libertad o la igualdad. Ahora, el contrato social del que surgirá el nuevo Leviatán posmoderno supone una renuncia de los seres humanos a la garantía analógica de esos derechos, pero a cambio de que se vean asistidos en su nueva identidad por una técnica que crece exponencialmente en su poder de acción y les promete la utopía de un paraíso digital.